¿Cómo afectan tus pensamientos al desarrollo de una partida?

¡Oye, no me mires así! Sé que quieres parecer muy genial mostrando tu “cara de póquer elegante” mientras intentas hacer tu próximo movimiento, pero en serio, déjame preguntarte rápidamente: ¿en qué piensas exactamente?

Muchos jugadores de ajedrez de gran trascendencia y teóricos de la historia han tratado de sistematizar todo lo relacionado con el proceso de pensamiento, y para ser honesto esto parece que es un viaje que está lejos de culminar. El hecho es que a pesar del enorme progreso que la comunidad de ajedrez ha logrado gracias a las contribuciones de Botvínnik, Dorfman, Kotov y otros, esa “caja negra” todavía no puede ser desbloqueada.

Además, he escuchado docenas de veces afirmaciones como “en el ajedrez, todo es relativo”, lo que significa para algunas personas que muchas cosas que han aprendido desde el principio no son exactamente absolutas. Por ejemplo, frases como “el valor de las piezas cambia en cada posición”, “las torres son mejores en las columnas abiertos”, “es más conveniente mantener la estructura de peones totalmente sana”, son principios bastante comunes, pero si eres un jugador dedicado o alguien que está acostumbrado a jugar partidas de campeonato, sabes que la solidez de la mayoría de esos principios puede desaparecer en un parpadeo, especialmente cuando estás analizando el juego con la ayuda de motores de ajedrez “supersónicos” que han demostrado que el cálculo concreto está muy por encima del paradigma tradicional que usamos para pensar y buscar movimientos.

Entonces, ¿el ajedrez es relativo porque las cosas que creemos saber cambian constantemente o porque no utilizamos un proceso de pensamiento metódico y disciplinado durante una partida? Francamente, no podría decirte la respuesta correcta, y es un tema que podemos discutir durante horas y horas, incluso averiguar la respuesta correcta a esa pregunta podría considerarse para muchos como “el santo grial” del método de cálculo en el ajedrez.

Pero hoy no vamos a hablar de eso. El post de hoy se centra en cosas que no tienen nada que ver con tecnicismos del juego de ajedrez, pero que pueden afectarlo de alguna manera, específicamente a nivel psicológico como esos pensamientos “inconvenientes” que cruzan por tu mente mientras estás sentado y mirando el tablero.

Empecemos con la siguiente pregunta:

¿Alguna vez has reflexionado sobre tus pensamientos?

Soy de los que opinan de que deberíamos hacerlo, porque los pensamientos dominan nuestras partidas. De hecho, nuestra “energía mental” es bastante limitada para hacer ciertas cosas. Buscar la mejor variante para superar a nuestro oponente representa una tarea que requiere muchos recursos de procesamiento y concentración. Por eso los entornos físicos utilizados para organizar un evento de ajedrez deben ser tranquilos, aunque a veces el problema no tiene nada que ver con el salón de juego. Resulta que el lugar más ruidoso a menudo no es más que nuestras propias cabezas.

Lo creas o no, las cosas que suceden en tus juegos son de alguna manera una consecuencia de las cosas que has vivido en el pasado e incluso más irónicamente, de las cosas que estás considerando hacer en el futuro. Por lo tanto, no es sorprendente que mientras calculamos las variantes, los siguientes cinco movimientos que se nos ocurren se superpongan con pensamientos espontáneos como “no debería haber gastado tanto dinero en ese coche” o “necesito alimentar a mi gato cuando llegue a casa”. En otras palabras, esta “anomalía” no es buena e incluso podría decir que es muy similar a la interferencia de dos ondas de radio. Eso es lo que quería decir con el título de este post. En medio de un juego, puedes permanecer callado y parecer bastante pensativo, pero en realidad, no estás pensando en absoluto en tu juego ni en la posición.

Si te tomas el ajedrez en serio, algo que deberías hacer es averiguar cómo enfocarte apropiadamente. Suena obvio, pero en mi experiencia, he visto como incluso los jugadores más fuertes son presa de la falta de concentración. Como he mencionado, nuestra capacidad de cálculo es limitada, así que tenemos que optimizarla tanto como podamos, pero eso no va a suceder de la noche a la mañana. Así que, ¿por qué no empezar por resolver nuestros problemas diarios si es posible antes de entrar en un torneo? ¿Hay algún asunto pendiente que le pueda molestar durante un juego? Si no puedes deshacerte de ellos, tienes que aprender a ignorarlos durante tus partidas.

Como lo han dicho algunos GMs: “el ajedrez es como la vida”, y no podría estar más de acuerdo con esta concepción. Si tu vida es un poco caótica y desordenada, es lógico que eso se transfiera al tablero de ajedrez. No olvides que tu preparación técnica es esencial: apertura, estrategia, táctica, medio juego, finales, etc., pero sería genial que antes de cada partido o torneo estuvieras lo más relajado posible. Deshazte de todo lo que te hace sentir abrumado e incluso limpia tu habitación (jajaja, es broma, pero podría funcionar).

Para resumir

Muchos jugadores no suelen tardar en elegir una jugada porque tienen la idea equivocada de que pasar tiempo analizando la posición no es divertido, pero, créeme, perder partidas por descuidos frecuentes y movimientos apresurados es mucho menos divertido.

Necesitamos concentración para calcular mejor. Es la cosa más obvia que podrías oír, pero definitivamente es cierto. La concentración no significa que mires fijamente al tablero.

Hay un montón de consejos que pueden ayudarte a llevar tu concentración al siguiente nivel, y son realmente útiles para todo. Por ejemplo, trata de añadir más horas a tu rutina de sueño, como el propio Magnus Carlsen ha sugerido unas cuantas veces. Según él, intenta descansar mucho antes de cada partida, lo cual es bastante apropiado ya que cuanto más descanses más concentrado estarás.

También puedes probar la meditación. No me malinterpretes, no digo que debas convertirte en un monje shaolin o en un profesional en este campo, pero meditar durante 5-10 minutos al día no te matará. De hecho, te ayudará mucho en cuanto a la concentración. Me encanta esto porque es una forma estupenda de tener control bajo tu respiración y te ayuda a calmarte, lo cual es perfecto en esos momentos de “alto voltaje” y estrés durante un juego complicado.

Por supuesto, otra cosa importante que definitivamente puedes hacer es ejercitarte. Por desgracia, como ajedrecistas no somos necesariamente conocidos por dedicarnos al ejercicio físico, pero dejando de lado cualquier posible estereotipo, si le preguntas a un ajedrecista de alto nivel (profesional, GM, etc.), seguro que te dirá que hacer ejercicio es parte de toda su rutina de preparación.

Por ejemplo: cuando se juega una partida de ajedrez de cinco horas, es probable que se sientan los efectos de la fatiga, sin mencionar que se podría terminar calculando movimientos erráticos a medida que uno se ve afectado por un dolor de espalda no deseado (ruido en el cerebro, ¿recuerdan?). Hacer ejercicio aumentará tu resistencia y te hará más fuerte. Por eso el ejercicio es tan importante. ¡No puedes separar el cuerpo de la mente!

Muy bien estimados lectores, eso es todo por ahora. Espero que este post les sea de gran utilidad. Nos vemos la próxima oportunidad.

“Doy el 98 por ciento de mi energía mental al ajedrez, otros dan sólo el 2 por ciento” (Bobby Fischer).